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AnticonceptivosLas pastillas anticonceptivas combinadas, la minipíldora, el anillo vaginal, el parche y el DIU hormonal requieren receta médica y una valoración previa de antecedentes y factores de riesgo. La anticoncepción de emergencia, en cambio, se dispensa sin receta en las farmacias españolas. En esta página explicamos cada método, cuánto cuesta la valoración y cómo pedir la receta de la píldora, el parche o el anillo, tanto para empezar como para continuar, sin cita previa ni videollamada.
Con receta van todos los métodos hormonales de uso continuado: los combinados con estrógeno y progestágeno en píldora, anillo o parche, la píldora de solo gestágeno o minipíldora, el implante subdérmico, el inyectable y el DIU hormonal. Sin receta se pueden adquirir los preservativos y la anticoncepción de emergencia.
La diferencia no es la seguridad del método, sino la necesidad de descartar contraindicaciones antes de usarlo de forma prolongada. Un anticonceptivo combinado eleva ligeramente el riesgo de trombosis, y ese riesgo se multiplica en presencia de determinados antecedentes, así que la valoración previa no es papeleo: es lo que evita indicar un método a la persona equivocada.
Los anticonceptivos combinados contienen un estrógeno, habitualmente etinilestradiol o estradiol, y un progestágeno. Tienen una eficacia muy alta cuando se usan correctamente y aportan beneficios añadidos: reglas más regulares y menos abundantes, menos dismenorrea y mejoría del acné en algunas formulaciones.
Se diferencian sobre todo en la vía de administración. La píldora exige una toma diaria y es la más sensible a los olvidos. El anillo vaginal se mantiene tres semanas y evita la toma diaria, aunque algunas mujeres notan un aumento del flujo. El parche se cambia semanalmente y puede despegarse o irritar la piel; según su ficha técnica, su eficacia puede disminuir en mujeres con un peso igual o superior a 90 kg. La elección depende de su rutina y de su tolerancia tanto como de la composición.
Entre las píldoras combinadas, en esta web hay fichas de Loette, con levonorgestrel y etinilestradiol, de Sibilla, con dienogest y etinilestradiol, y de Yasmin, con drospirenona y etinilestradiol. Cómo se colocan el anillo y el parche, y qué hacer si el anillo se sale o el parche se despega, se explica en la página sobre el anillo vaginal y el parche anticonceptivo.
Cuando el estrógeno está contraindicado, quedan los métodos de solo gestágeno. La minipíldora, hoy habitualmente con desogestrel, se toma todos los días sin descanso. Según sus fichas técnicas, Cerazet y Slinda pueden usarse durante la lactancia; la de Cerazet añade que debe vigilarse con atención el crecimiento y el desarrollo del lactante.
La migraña con aura no figura entre las contraindicaciones de ninguna de las dos, mientras que las fichas técnicas de los combinados, como la de Yasmin, sí la incluyen; si una minipíldora es adecuada en su caso lo decide el médico tras valorar sus antecedentes. Su principal inconveniente es un patrón de sangrado impredecible.
El implante subdérmico dura varios años, tiene una eficacia altísima porque no depende del cumplimiento y también altera el sangrado. El inyectable se administra cada pocos meses y se asocia a pérdida reversible de densidad ósea con uso muy prolongado. El DIU hormonal reduce el sangrado menstrual y puede ser una opción en reglas abundantes; el de cobre no lleva hormonas, dura muchos años y tiende a aumentar el sangrado menstrual. Implante y DIU se colocan y se retiran siempre en consulta presencial.
En esta web hay fichas de las dos: Cerazet, que contiene desogestrel, y Slinda, que contiene drospirenona sin estrógeno. Cada preparado tiene sus propias instrucciones para los olvidos, y conviene conocerlas antes de empezar.
Hay situaciones en las que un anticonceptivo combinado no debe usarse, y por eso el cuestionario pregunta lo que pregunta. Las más relevantes son el antecedente personal de trombosis venosa o de embolia pulmonar, las trombofilias conocidas, el antecedente de infarto o de ictus, la migraña con aura a cualquier edad, la hipertensión no controlada, el lupus con anticuerpos antifosfolípido, el cáncer de mama actual, la hepatopatía grave y el tabaquismo a partir de los treinta y cinco años, especialmente por encima de cierto número de cigarrillos diarios.
La cirugía con inmovilización prolongada y el posparto reciente también condicionan la elección. Muchas de estas situaciones no impiden usar un método de solo gestágeno, así que rara vez la conclusión es quedarse sin ninguna opción; lo que cambia es cuál es la adecuada.
El riesgo de trombosis venosa existe con cualquier anticonceptivo combinado y varía según el progestágeno que lleve. La ficha técnica de Yasmin ofrece estas cifras orientativas y añade que el riesgo es mayor durante el primer año de uso, y que hay indicios de que también aumenta al reanudar el método tras una pausa de 4 semanas o más. Incluso con las cifras más altas de la tabla, el número de casos es inferior al esperado durante el embarazo o el posparto.
| Situación | Mujeres con tromboembolismo venoso en un año, de cada 10.000 |
|---|---|
| Sin anticonceptivo hormonal combinado y sin embarazo | Unas 2 |
| Con un anticonceptivo combinado que contiene levonorgestrel | Unas 6 |
| Con un anticonceptivo combinado que contiene drospirenona | Entre 9 y 12 |
Menos de los que se suele pensar, pero alguno hay. En una mujer sana, lo imprescindible antes de iniciar un anticonceptivo combinado es una historia clínica detallada, con antecedentes personales y familiares de trombosis, y la medición de la tensión arterial. Una analítica de rutina no es obligatoria para todo el mundo y se solicita según antecedentes, edad o factores de riesgo.
La citología cervical forma parte del programa de cribado poblacional y no es un requisito para recibir la receta, aunque conviene tenerla al día. Durante el uso se revisa periódicamente la tensión arterial, la tolerancia y la aparición de síntomas nuevos, sobre todo cefaleas distintas de las habituales. El seguimiento no es un trámite: es la manera de detectar a tiempo un cambio que obligue a modificar el método.
La llamada píldora del día después se dispensa sin receta en las farmacias españolas y su eficacia es mayor cuanto antes se toma tras la relación de riesgo, de modo que la recomendación práctica es acudir a la farmacia sin demora.
Hay dos principios activos con plazos distintos según sus fichas técnicas: el levonorgestrel 1,5 mg se toma dentro de las 72 horas siguientes a la relación sin protección, y el acetato de ulipristal 30 mg, dentro de las 120 horas (5 días). El farmacéutico le orientará sobre cuál procede. No sustituye a un método regular ni protege frente a infecciones de transmisión sexual.
Para los olvidos de la píldora habitual, la conducta correcta depende de qué comprimido se ha olvidado y de cuántas horas han pasado, y viene detallada en el prospecto de su producto: consúltelo en lugar de improvisar, y use preservativo mientras dure la situación de menor protección. Si aparece un retraso de la regla, hágase una prueba de embarazo.
Con el servicio Anticonceptivos puede pedir la receta de la píldora, el parche o el anillo tanto para empezar como para continuar. Si ya tiene un anticonceptivo pautado por su médico o por su matrona y lo tolera bien, es el caso más sencillo.
Si es la primera vez o quiere cambiar de método, el médico valora sus antecedentes y sus factores de riesgo, como la hipertensión arterial, el tabaco, la migraña con aura o una trombosis previa; puede pedirle una toma de tensión reciente o recomendarle una consulta presencial, y puede denegar la solicitud. Cambiar de un producto a otro es posible si el médico lo considera seguro. La colocación de un DIU o de un implante sigue requiriendo consulta presencial.
No hay videollamada, llamada telefónica ni chat: el médico trabaja con lo que usted escribe y adjunta. Así es el proceso:
La valoración médica del servicio Anticonceptivos cuesta 21,90 €. Si quiere que su solicitud se revise antes que las que siguen el orden de llegada, puede añadir la tramitación prioritaria por 8,90 € más: adelanta su turno, pero no fija un plazo de respuesta.
La tarifa cubre la consulta médica, no la emisión de un documento. Si el médico deniega la solicitud por motivos médicos o legales, le devolvemos la tarifa. Si el médico le solicita documentación, dispone de al menos 7 días para enviarla y le enviamos un recordatorio; a petición suya ampliamos el plazo. Si aun así no es posible completar la consulta, cerramos la solicitud y le devolvemos el importe íntegro.
El anticonceptivo no está incluido en la tarifa: lo paga usted en la farmacia, y en esta web no indicamos precios de medicamentos. Algunos anticonceptivos están financiados por el Sistema Nacional de Salud cuando los prescribe un médico del sistema público y otros no; la situación de cada presentación figura en BIFIMED, la base de datos de financiación del Ministerio de Sanidad, donde, por ejemplo, Loette consta como financiado.
El documento que emite el médico de este servicio no es una receta del Sistema Nacional de Salud, así que con él el anticonceptivo se paga sin financiación pública, sea cual sea la situación del producto.
Con un anticonceptivo combinado hay señales que obligan a suspenderlo y a buscar atención inmediata: dolor intenso en una pierna con hinchazón o enrojecimiento, dolor torácico o dificultad respiratoria brusca, dolor de cabeza muy intenso o distinto del habitual, pérdida de visión o de fuerza, alteración del habla y dolor abdominal intenso. En esos casos llame al 112.
Consulte también cuanto antes si aparecen migrañas por primera vez o si las que ya tenía se vuelven más frecuentes o más intensas: según la ficha técnica de Yasmin, puede ser motivo para interrumpir el anticonceptivo de inmediato.
Conviene consultar además, sin urgencia pero sin dejarlo pasar, si aparece hipertensión, si el sangrado irregular persiste más de unos meses, si nota un bulto en la mama, si el estado de ánimo cambia de forma llamativa o si empieza otro tratamiento, porque algunos fármacos y también el hipérico reducen la eficacia anticonceptiva.
Merece la pena revisar el método, sin que sea una urgencia, cuando ha cumplido treinta y cinco años y fuma, o cuando el método sencillamente no encaja con su rutina y acumula olvidos: un anticonceptivo que no se toma bien deja de ser eficaz, y puede existir otra opción mejor adaptada.
Si el médico aprueba la solicitud, recibe por correo electrónico una receta médica en PDF expedida por el médico Damian Wojno, colegiado en Polonia (n.º 3211301). Es una receta extendida en otro Estado miembro de la Unión Europea: el artículo 15 bis del Real Decreto 1718/2010 permite dispensarla en España y, al mismo tiempo, reconoce al farmacéutico el derecho a negarse cuando tenga dudas razonables sobre su autenticidad o validez. Por eso la decisión de dispensar corresponde al farmacéutico. La base del reconocimiento es el artículo 11 de la Directiva 2011/24/UE.
Esta página la prepara MEDINOW Sp. z o.o., titular del servicio, con un fin informativo: no sustituye a la valoración de su médico de cabecera o de su matrona, ni al criterio de su farmacéutico.
Sí, todos los métodos hormonales de uso continuado requieren receta médica en España: los combinados en píldora, anillo o parche, la minipíldora, el implante, el inyectable y el DIU hormonal. El DIU de cobre no es un medicamento sino un producto sanitario, y también se coloca en consulta. Sin receta solo se dispensan los preservativos y la anticoncepción de emergencia. El motivo de la receta es descartar contraindicaciones, sobre todo las relacionadas con el riesgo de trombosis, antes de usar el método de forma prolongada.
Sí. La primera receta de la píldora, el parche o el anillo es posible, pero el cuestionario no debe mostrar contraindicaciones: el médico valora sus antecedentes, el tabaco, la migraña con aura y la tensión arterial, y puede pedirle una toma de tensión reciente o recomendarle una consulta presencial antes de empezar. Si continúa con el anticonceptivo que ya usa, el trámite es más sencillo, y el médico puede pedirle documentación que acredite la pauta anterior. La solicitud se hace con el servicio Anticonceptivos: usted rellena el cuestionario y el médico lo valora por escrito, sin videollamada ni llamada telefónica.
En una mujer sana no es obligatoria de rutina. Lo imprescindible antes de iniciar un anticonceptivo combinado es una historia clínica detallada, incluidos los antecedentes personales y familiares de trombosis, y la medición de la tensión arterial. La analítica se solicita según la edad, los antecedentes o la presencia de factores de riesgo, y en algunos casos se pide para descartar trombofilia. La citología cervical pertenece al programa de cribado y conviene tenerla al día, pero no es un requisito para obtener la receta del anticonceptivo.
No. La anticoncepción de emergencia se dispensa sin receta en las farmacias españolas y puede pedirla directamente en su farmacia. Su eficacia depende mucho del tiempo transcurrido desde la relación de riesgo: según sus fichas técnicas, el levonorgestrel 1,5 mg se toma dentro de las 72 horas y el acetato de ulipristal 30 mg, dentro de las 120 horas, en ambos casos cuanto antes. El farmacéutico le orientará sobre cuál corresponde a su caso. No sustituye a un método anticonceptivo regular, no protege frente a infecciones de transmisión sexual y, si la regla se retrasa, conviene hacer una prueba de embarazo.
Para los métodos combinados, las principales son el antecedente de trombosis venosa o embolia pulmonar, las trombofilias conocidas, el infarto o el ictus previos, la migraña con aura, la hipertensión no controlada, el lupus con anticuerpos antifosfolípido, el cáncer de mama actual, la enfermedad hepática grave y el tabaquismo a partir de los treinta y cinco años. También condicionan la elección el posparto reciente y la cirugía con inmovilización prolongada. Muchas de estas situaciones no figuran entre las contraindicaciones de las minipíldoras de solo gestágeno, como Cerazet o Slinda, según sus fichas técnicas, así que lo habitual no es quedarse sin opciones, sino valorar con el médico un cambio de método.
El precio de cada anticonceptivo depende del producto y se paga en la farmacia; en esta web no publicamos precios de medicamentos. Algunos están financiados por el Sistema Nacional de Salud cuando los prescribe un médico del sistema público y otros no, y la situación de cada presentación consta en BIFIMED, del Ministerio de Sanidad. El documento de este servicio no es una receta del Sistema Nacional de Salud, así que con él el anticonceptivo se paga sin financiación pública. La valoración médica tiene una tarifa propia, que se explica en el apartado «¿Cuánto cuesta?» de esta página.
Sí. El servicio Anticonceptivos incluye la píldora, el anillo vaginal y el parche, tanto para empezar como para continuar. El anillo y el parche son anticonceptivos combinados, así que el médico valora los mismos riesgos que con la píldora combinada: antecedentes de trombosis, tabaco a partir de los 35 años, migraña con aura e hipertensión arterial. En el caso del parche, su ficha técnica advierte de que la eficacia puede disminuir en mujeres con un peso igual o superior a 90 kg.