Monurol (fosfomicina): para qué sirve y cómo se toma
Monurol es fosfomicina en un sobre de 3 g que, en la cistitis no complicada de la mujer, se toma una sola vez. Esa comodidad explica su popularidad y también la búsqueda constante de la forma de conseguirlo sin pasar por consulta. Aquí explicamos qué es exactamente, cuándo se usa, cómo se toma para que funcione, qué dice su ficha técnica sobre cuánto tarda en hacer efecto, cuándo la molestia urinaria no es una cistitis simple y por qué en España necesita receta, igual que sus genéricos.
Qué es Monurol y qué contiene
Monurol es el nombre comercial más conocido de la fosfomicina trometamol, un antibiótico que se concentra en la orina y que se emplea sobre todo en la infección urinaria baja no complicada, la cistitis de la mujer sin fiebre ni afectación del riñón. Cada sobre contiene 3 g de fosfomicina, en forma de fosfomicina trometamol, en un granulado que se disuelve en agua, con una pauta de dosis única que es su característica más reconocible.
Con la misma composición y la misma dosis hay sobres genéricos (EFG) de varios laboratorios, y también otras formas de fosfomicina con otra pauta: cápsulas y suspensión de fosfomicina cálcica, que se toman cada 8 horas, y presentaciones para perfusión intravenosa. El producto y la pauta concretos los decide quien prescribe. Como todo antibiótico, no actúa sobre virus ni sobre las molestias urinarias de causa no infecciosa, y ese matiz es justamente el que hace necesaria una valoración previa.
Para qué se usa y en qué casos no basta
Su ficha técnica recoge dos indicaciones: el tratamiento de la cistitis aguda no complicada en mujeres adultas y en adolescentes de más de 12 años, y la profilaxis antibiótica de la biopsia de próstata por vía transrectal en el hombre adulto. Su terreno natural es la cistitis simple: escozor al orinar, necesidad urgente y frecuente de ir al baño, molestia en la parte baja del abdomen, orina turbia, todo ello sin fiebre y con buen estado general.
El cuadro cambia por completo cuando aparecen fiebre, escalofríos, dolor en la zona lumbar o en un costado, náuseas o vómitos, porque eso sugiere que la infección ha subido al riñón y ese escenario necesita otro tratamiento y otra vigilancia: la valoración debe hacerse el mismo día en el centro de salud o en urgencias, y si el estado general es malo, hay que llamar al 112.
Tampoco son cuadros simples la infección urinaria en el varón o en el niño, la que aparece durante el embarazo, la de personas con diabetes, con inmunodepresión, con sonda urinaria o con alteraciones conocidas de la vía urinaria o cálculos renales, ni las infecciones de repetición (dos o más en seis meses, o tres o más en un año). En todos esos casos la valoración presencial no es un formalismo: cambia lo que hay que hacer. Los síntomas y las causas de la infección urinaria se explican con más detalle en la guía sobre la infección de orina.
Cómo se toma correctamente
El detalle que más veces arruina el tratamiento es la forma de tomarlo. Según la ficha técnica, el contenido del sobre se disuelve en un vaso de agua y se bebe inmediatamente después de prepararlo, sin dejarlo para más tarde. Debe tomarse con el estómago vacío, unas 2 o 3 horas antes o 2 o 3 horas después de una comida, porque los alimentos retrasan su absorción; la ficha técnica aconseja hacerlo preferentemente antes de acostarse y después de orinar.
Siga bebiendo líquidos con normalidad durante los días siguientes. Y revise la medicación que toma: la metoclopramida reduce la concentración de fosfomicina en sangre y en orina, por lo que la ficha técnica pide evitarla, y otros medicamentos que aceleran el tránsito intestinal pueden tener un efecto parecido.
Qué esperar después de la toma
Ni la ficha técnica ni el prospecto de Monurol indican en cuántas horas o días deben ceder el escozor y la urgencia. Lo que sí describe la ficha técnica es lo que ocurre en la orina: tras un sobre de 3 g, la concentración media de fosfomicina se mantiene por encima de un umbral de concentración mínima inhibitoria de 128 µg/ml durante al menos 24 horas, tanto en ayunas como después de comer, aunque con comida el pico de concentración en la orina llega unas 4 horas más tarde.
Si la infección persiste, la ficha técnica recomienda una exploración completa y revaluar el diagnóstico, porque a menudo se trata de una infección urinaria complicada o de bacterias resistentes. Hay que consultar de forma presencial si 48 horas después de la toma no hay mejoría, si las molestias empeoran o si la sangre en la orina persiste después de la infección; y si aparecen fiebre, escalofríos, dolor lumbar, náuseas o vómitos, la consulta debe ser el mismo día, en el centro de salud o en urgencias.
Según el prospecto, los efectos adversos frecuentes, que pueden afectar hasta a 1 de cada 10 personas, son el dolor de cabeza, los mareos, la diarrea, las náuseas, la indigestión, el dolor abdominal y la vulvovaginitis, una inflamación con irritación y picor en la zona genital; la ficha técnica añade que los digestivos, sobre todo la diarrea, suelen ser pasajeros y desaparecer solos.
Busque atención médica de inmediato si aparecen de repente un sarpullido, picor o urticaria, falta de aire, silbidos al respirar o dificultad para respirar, o si se hinchan la cara, los labios, la lengua o la garganta: pueden ser signos de una reacción alérgica grave, y si le cuesta respirar, llame al 112.
Consulte también sin esperar si tiene diarrea de moderada a intensa, calambres abdominales, heces con sangre o fiebre, porque pueden indicar una inflamación del intestino grueso causada por el antibiótico; en ese caso no tome medicamentos que frenen los movimientos del intestino.
Por qué necesita receta en España
La fosfomicina es un antibiótico y, como todos los antibióticos de uso sistémico en España, es un medicamento sujeto a prescripción médica que la farmacia no puede dispensar sin receta. En CIMA, el registro de medicamentos de la AEMPS, todas las presentaciones de fosfomicina comercializadas, incluidos los sobres genéricos de 3 g, figuran como sujetas a prescripción médica: no existe fosfomicina sin receta.
La razón no es burocrática. Tratar como cistitis simple algo que no lo es retrasa el diagnóstico correcto, y en el otro extremo, tomar un antibiótico cuando la molestia urinaria no tiene origen infeccioso no alivia nada y contribuye al problema de la resistencia bacteriana, vigilado en España a través del Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos. Existe además una razón práctica: las resistencias locales cambian con el tiempo, y quien prescribe tiene en cuenta esa información al elegir entre las opciones disponibles.
Cistitis de repetición: cuándo hay que estudiarla
Repetir tratamiento tras tratamiento sin plantearse por qué vuelve es el error más común. Se considera que hay que estudiar el cuadro cuando los episodios se acumulan (dos o más en seis meses, o tres o más en un año), cuando aparecen siempre tras la misma circunstancia, cuando no responden al tratamiento habitual o cuando se acompañan de sangre visible en la orina de forma repetida.
El estudio puede incluir cultivo de orina con antibiograma, valoración del vaciado de la vejiga y, según la edad y los antecedentes, pruebas de imagen. En mujeres posmenopáusicas el déficit de estrógenos en la mucosa urogenital influye más de lo que se suele pensar. Todo eso son decisiones que se toman en consulta presencial, con la historia clínica delante.
Medidas que ayudan y mitos que no
Beber líquido suficiente a lo largo del día y no aguantar las ganas de orinar son las dos medidas más sencillas y con más lógica detrás. Orinar después de las relaciones sexuales ayuda a quien nota que los episodios aparecen tras ellas. La higiene de delante hacia atrás es una recomendación clásica y razonable.
En cambio, conviene rebajar expectativas con los remedios que circulan como sustitutos del tratamiento: el arándano rojo y la D-manosa se estudian sobre todo en la prevención de recurrencias y no como tratamiento de un episodio agudo, y ninguno reemplaza a un antibiótico cuando hay una infección establecida. Los lavados vaginales agresivos, lejos de proteger, alteran la flora y pueden favorecer nuevos episodios. Si quiere repasar qué alivia y qué no durante un episodio, lo explicamos en cómo quitar la cistitis.
Qué hacemos y qué no hacemos nosotros
Conviene ser explícitos para no hacerle perder tiempo ni dinero. Un episodio de cistitis es una infección nueva y se valora como tal: si es usted una mujer adulta, no está embarazada y tiene síntomas típicos de cistitis (escozor al orinar, necesidad frecuente y urgente de orinar), puede describirlos en el cuestionario del servicio Receta médica online, que en esta web se solicita desde la página de infección de orina y cistitis.
El médico decide si los síntomas encajan con una cistitis simple y si el antibiótico está indicado, o si hace falta un análisis de orina o una consulta presencial. La decisión de prescribir un antibiótico la toma el médico tras valorar el caso; muchas infecciones necesitan exploración presencial o una prueba antes de decidir. No se trata de repetir la receta de un episodio anterior.
Si hay fiebre, escalofríos, dolor lumbar, náuseas o vómitos, acuda el mismo día a su centro de salud o a urgencias, y llame al 112 si el estado general es malo. Si se da alguna de las otras situaciones descritas más arriba, la vía correcta es la consulta presencial con su médico de cabecera. Una valoración no garantiza una receta de antibiótico: el médico puede pedirle más información por escrito, concluir que no hace falta o que su caso necesita otra vía, y preferimos que lo sepa antes y no después.
¿Monurol se vende sin receta?
No, ni Monurol ni sus genéricos. La fosfomicina es un antibiótico y en CIMA todas sus presentaciones comercializadas figuran como sujetas a prescripción médica, así que la farmacia no puede dispensarla sin receta. Tampoco es recomendable guardar un sobre para la próxima vez ni tomar el que le sobró a otra persona: no todas las molestias urinarias son una cistitis simple, y usar un antibiótico cuando no hace falta no alivia y contribuye a la resistencia bacteriana. Si tiene síntomas, lo que procede es una valoración médica: con su médico de cabecera o, si se trata de una cistitis no complicada, a través de nuestro servicio Receta médica online.
¿Cuánto tarda en hacer efecto?
Ni la ficha técnica ni el prospecto fijan un plazo para el alivio. La ficha indica que, tras un sobre de 3 g, la concentración urinaria media de fosfomicina supera durante al menos 24 horas un umbral de concentración mínima inhibitoria de 128 µg/ml; si la infección persiste, recomienda revaluar el diagnóstico, porque a menudo es una infección urinaria complicada o por bacterias resistentes. Consulte presencialmente si a las 48 horas de la toma no mejora, si empeora o si la sangre en la orina persiste tras la infección; con fiebre, escalofríos, dolor lumbar, náuseas o vómitos, acuda el mismo día a su centro de salud o a urgencias.
¿Se toma antes o después de cenar?
Con el estómago vacío: la ficha técnica indica tomarlo unas 2 o 3 horas antes o 2 o 3 horas después de una comida, preferentemente antes de acostarse y después de orinar. Si cena, deje pasar ese tiempo antes de tomarlo. Se disuelve el contenido del sobre en un vaso de agua y se bebe en el momento, sin dejarlo preparado. Las indicaciones exactas de su presentación están en el prospecto.
¿Sirve una sola dosis?
En la cistitis no complicada de la mujer, la pauta de dosis única es una de las opciones habituales y es precisamente lo que hace característico a este medicamento. Pero solo funciona si el cuadro es realmente una cistitis simple. Cuando hay fiebre, dolor lumbar, náuseas o afectación del estado general, la infección puede haber alcanzado el riñón y una dosis única no es el tratamiento adecuado. En el varón, en el embarazo y en personas con diabetes, inmunosupresión, sonda urinaria, alteraciones de la vía urinaria o cálculos renales, la infección tampoco se considera simple y el tratamiento lo decide el médico en consulta presencial. De ahí la valoración previa.
¿Se puede tomar en el embarazo?
Puede usarse si el médico lo indica, pero en el embarazo la cistitis requiere valoración presencial, no un cuestionario online. Según su ficha técnica, solo debe usarse si es estrictamente necesario: en el embarazo y, en dosis única oral, en la lactancia. La infección urinaria en el embarazo se trata siempre, incluso sin síntomas, por sus posibles consecuencias para la madre y la gestación; el antibiótico, la dosis y la duración los decide el médico o la matrona que lleva el embarazo, y el seguimiento con cultivo forma parte del tratamiento. Si está embarazada y nota molestias al orinar, no se autotrate ni use un sobre guardado: consulte cuanto antes.
¿Fosfomicina y Monurol es lo mismo?
En lo esencial, sí: Monurol es una marca de fosfomicina. Cada sobre contiene 3 g de fosfomicina en forma de fosfomicina trometamol, y en CIMA hay sobres genéricos (EFG) de varios laboratorios con la misma composición, la misma dosis y la misma toma única para la cistitis no complicada. No toda la fosfomicina es igual: las cápsulas y la suspensión de fosfomicina cálcica se toman cada 8 horas, así que no se intercambian con el sobre de 3 g sin indicación médica. Todas las presentaciones necesitan receta médica.
Revisado por el médico Damian Wojno, colegiado en Polonia (n.º 3211301).
- Ficha técnica de Monurol 3 g granulado para solución oral (CIMA, AEMPS)
- Prospecto de Monurol 3 g granulado para solución oral (CIMA, AEMPS)
- Ficha técnica de Fosfomicina Cinfa 3 g granulado para solución oral en sobres EFG (CIMA, AEMPS)
- Ficha técnica de Fosfocina 500 mg cápsulas duras, fosfomicina cálcica (CIMA, AEMPS)
- Ficha técnica de Fosfocina 250 mg/5 ml polvo para suspensión oral, fosfomicina cálcica (CIMA, AEMPS)
- PRAN, Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos